«Vengadores: Endgame» es un final a la altura de sus personajes

El esperadísimo final de la franquicia de Los Vengadores ha llegado arrasando con todo. Un éxito de crítica y público que no solo representa el final de la tetralogía de superhéroes de Marvel iniciada en 2012; Vengadores: Endgame (Anthony y Joe Russo, 2019) es la culminación de todo lo dispuesto en más de veinte películas a lo largo de más de diez años. Ya es una de las cintas más taquilleras de la historia y una de las que mejores críticas ha cosechado dentro del universo cinematográfico de Marvel (MCU). ¿Pero realmente ha valido la espera o es este otro caso en el que la crítica se muestra demasiado favorable ante una película insípida?


Aunque quizá no sea una película perfecta, las reacciones de un público que aplaude varias veces y rompe a llorar en alguna que otra ocasión demuestran que, como mínimo, Vengadores: Endgame es el final que merecían los fans. Pero no solo eso, también es el final que merecían la saga y el resto de películas del MCU. Lo que hemos visto en las 21 películas previas tiene su razón de ser, un viaje que cada personaje ha recorrido para acabar inevitablemente en este punto, en el fin del juego. Porque parte del viaje es el final. A partir de aquí hay spoilers de las películas anteriores.

¿Y cómo llegamos a este punto, en resumidas cuentas? Después de que Nick Fury (Samuel L. Jackson) conociera a Capitana Marvel (Brie Larson) y esta le avisara de los peligros del universo, Fury creó a los Vengadores, una especie de Liga de la Justicia que cuenta con Iron Man (Robert Downey Jr.), Capitán América (Chris Evans), Hulk (Mark Ruffalo), Thor (Chris Hemsworth), Ojo de Halcón (Jeremy Renner) y Viuda Negra (Scarlett Johansson) y que se enfrentó a una serie de amenazas. Después conocieron a Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen), Pantera Negra (Chadwick Boseman), Spider-Man (Tom Holland), Ant-Man (Paul Rudd), Visión (Paul Bettany) y Doctor Strange (Benedict Cumberbatch) y se enfrentaron a más amenazas e incluso se pelearon entre ellos. Hay una serie de poderosas gemas rondando por el universo que fueron a parar a Thanos (Josh Brolin), un villano megalómano al que no pudieron detener los Vengadores ni siquiera unidos a los Guardianes de la Galaxia. Thanos hizo desaparecer a la mitad del universo y, por supuesto, ahora los Vengadores tienen que arreglar todo esto. Suerte que a Fury le diera tiempo de avisar a Capitana Marvel antes de desvanecerse. A partir de aquí hay spoilers de Vengadores: Endgame.

Un potente primer acto nos lleva a la inesperada decapitación de Thanos más pronto que tarde para descubrir que las gemas han sido destruidas. Parece que no queda otra que pasar página y aceptar que Thanos se ha salido con la suya. Los años pasan, o los minutos en el caso de Ant-Man, que vuelve por accidente del mundo cuántico y se pone en contacto con Capitán América y con Viuda Negra para reunir al resto del equipo y tratar, mediante el mundo cuántico, de viajar en el tiempo, recuperar las gemas, traer de vuelta a la vida a los desaparecidos y acabar con Thanos de una vez por todas. Aunque después de cinco años las cosas han cambiado bastante para el resto de personajes, claro. Bruce Banner ha integrado su forma Hulk en su día a día de forma controlada (como había aparecido en alguno de los cómics), Thor ha engordado y pasa el rato bebiendo cerveza mientras sus colegas comen pizza y juegan al Fortnite (Epic Games, 2017), Iron Man vive ahora feliz con Pepper Potts y su hija… Pero ya sea por el deseo de traer de vuelta a Spider-Man, por las promesas de cerveza de la buena en la nave de Rocket (Bradley Cooper) o por el empujoncito que sea necesario para ponerse en marcha, hay que solucionar este follón, sobre todo ahora que Iron Man ha dado con la clave para viajar en el tiempo.

Fotograma de Vengadores: Endgame. Fuente: Marvel.

Eso sí, efectivamente el tema de los viajes en el tiempo es aún más difícil de lo que parece en un principio de ensayos poco prometedores. Aquí Ant-Man gana cierto protagonismo con la aportación de los elementos de su universo y sus toques humorísticos. Humor que también funciona bastante bien en este Thor «Lebowski», como Iron Man lo denomina en cierta ocasión, aunque en su caso puede llegar a hacerse repetitivo. Una vez se dividen en equipos para conseguir las gemas, empieza una película de robos con viajes en el tiempo y los peores imprevistos empiezan a suceder, dando la sensación de que nunca lo conseguirán. Parte de la gracia de la película es que revisitamos las películas previas a través de sus personajes al estilo de Regreso al futuro II (Robert Zemeckis, 1989). Así que, cuantas más hayas visto, mejor. Y así asistimos a un segundo acto lleno de buenos momentos de nostalgia y fanservice como el que nos deja Capitán América al recuperar la gema que le toca. El que no consigue recuperarla es Iron Man, así que toca viajar décadas atrás con las últimas partículas Pym y, ahora sí, recuperar la gema correspondiente y de paso presenciar el encantador encontronazo de Iron Man con Howard Stark (John Slattery).

El tercer acto da paso a la espectacularidad (que es de lo que se trata también en estas películas) con una gloriosa batalla final cargada de algunos momentos muy poderosos a nivel emocional: desde el enfrentamiento entre Bruja Escarlata y Thanos hasta ese Capitán América con su escudo destrozado del que no puedes pensar otra cosa que no sea «hasta aquí hemos llegado». Al principio ya se anticipa el final de Iron Man con ese Tony Stark decaído, sin embargo, esperarías que fuese más bien Capitán América quien diese su vida por salvar a los demás y no que el de personalidad ególatra que ahora tiene una nueva vida evolucionase de esta manera.

Cartel de Vengadores: Endgame. Fuente: Marvel.

Vengadores: Endgame da a los fans lo que quieren, pero haciendo cosas nuevas. Esos personajes que tanto te gustan van a estar, pero con un giro de tuerca. A lo largo de tres horas que se pasan volando consigue mantener un buen equilibrio entre drama y humor (mención merece, por ejemplo, ese cabreo desganado de Hulk al más puro estilo Tommy Wiseau), mezclando además cotas muy altas de acción, ciencia ficción y suspense. Pero sobre todo funciona porque emocionalmente vuela muy alto: hemos acompañado a estos personajes durante varias sagas (y los fans más aguerridos seguramente hayan crecido con ellos a través de los cómics) y no hay nada más satisfactorio que ver un final a la altura de sus protagonistas, especialmente para los más importantes: Iron Man y Capitán América. De forma parecida a como pasaba en El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (Peter Jackson, 2003), esperas ver muchas resoluciones porque ha habido muchos personajes, pero no es algo que le pese demasiado a la película. De hecho, aquí hay un final tan potente como el del clímax, y es que resulta sumamente gratificante que al final Capitán América haya podido tener una vida después de todo este tiempo.

 

Por Marcos Jiménez Lobera

Imagen destacada: BFI

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